En la última clase hablamos de texto digital, en particular de Lulu.com y Amazon.com
Hoy aparece una noticia en El Pais hablando de estas dos webs, precisamente. Os copio aquí el artículo:
"De Gutenberg a Amazon: cómo convertirse en autor de verdad, sin salir de casa
ELPAIS.es - 24-03-2006 - 16:53
Por cada autor de éxito que llena escaparates de librerías, quizá sean centenares los borradores que duermen en el fondo de un cajón. Así lo impone el sistema editorial, controlado por un puñado de empresas empeñadas en maximizar los beneficios, sistema mercantilista que no siempre funcionó. Que se lo digan si no a John Kennedy Toole, cuyo libro La conjura de los necios sólo se publicó tras su suicidio, y gracias a la perseverancia de su madre. Al menos así era hasta hoy, ya que Internet permite a cualquiera publicar un libro auténtico y a un precio muy bajo. Lo que no permite, claro, es garantizar su éxito comercial.
En las siguientes líneas vamos a presentarle dos posibilidades para ser un autor de verdad. La primera consiste en convertir en papel ese borrador que tiene en la cabeza desde hace tiempo, o que coge polvo en la mesa esperando eternamente una decisión, y lanzarse después a venderlo por la Red. La segunda, si es usted de esa legión de bloggers que hasta ahora entendía que la literatura se hace vía ‘web’, consiste en hacer una versión de su bitácora en libro. Una buena manera de archivarlo en casa y de regaláselo a los amigos y a la familia.
Conviértase en un autor de éxito en papel… con la red
Lulu es el nombre del servicio que le presentamos para la primera de esas opciones (http://www.lulu.com/es). Aunque Lulu permite publicar desde folletos a calendarios, la opción más interesante es la de crear su propio libro En esta página usted podrá remitir un documento creado con Word y, en una serie de sencillos pasos, convertirlo en un libro de verdad, con las características que desee, y que después Lulu venderá a través de Internet al precio que usted fije.
Lo mejor de esta opción es que el sistema se encarga de la publicación pero también de la ”distribución”, colocándolo en la estantería virtual de tiendas como Amazon. Usted sólo tendrá que editar el libro y cobrar los beneficios: si vende en el propio sitio de Lulu, usted se quedará con un porcentaje del 80%. Eso demás, claro, de pagar la impresión. El coste de esto varía en función de la calidad y el número de páginas, pero a modo de ejemplo, cada libro de tapa dura con sobrecubierta se imprimirá por 15 dólares, más 2 centavos por cada página. Es decir, que un libro de 200 páginas saldría por unos 16 euros (19 dólares al cambio actual).
El proceso es muy sencillo: después de inscribirse como usuario, y de indicarle al sistema cómo se va a llamar su libro, de qué trata y cuál es la audiencia a la que se dirige (esto hará que otros usuarios y consumidores puedan encontrarlo fácilmente), éste le pedirá que suba el documento de Word con el texto que ha creado. El libro se imprimirá tal y como haya quedado editado en su ordenador, así que una vez que lo haya subido, no podrá modificarlo.
Hecho esto, deberá seleccionar el tipo de cubierta que desea, el color, la ilustración que figurará en ella, información sobre el autor… El proceso concluye fijando un precio de venta, que se podrá poner a disposición de los usuarios bien en edición digital (en PDF), además de en su edición impresa.
De la bitácora al papel, pasando por caja
Pasemos ahora a examinar Blogbinders (http://www.blogbinders.com/). La idea es parecida a la de Lulu, publicar barato, pero en este caso el servicio se limita a volcar en papel su blog. Ni que decir tiene que tendremos que partir de una bitácora con cierto contenido. Si es usted de los que escriben en ella una vez al año, seguramente no le merezca la pena pagar por poner sus pensamientos digitales en negro sobre blanco.
Dado que Blogbinders es un servicio semi automático, el número de sistemas de publicación de blogs para los que está disponible es limitado, aunque incluye los más populares: Blogger, WordPress, MovableType, Livejournal o Typepad, entre otros. El precio para un libro bien encuadernado y con 125 páginas, es de 12,5 euros (poco más de 15 dólares).
El primer paso será darle al sistema la dirección de su diario, y éste se encargará de descargarse todo el contenido, eliminando las imágenes y convirtiéndolo en texto plano. Una vez descargado, Blogbinders pone a disposición del usuario una herramienta web con la que éste edita el texto: elige qué eliminar, su apariencia, el tipo de fuente… Después sólo tendrá que seleccionar el tamaño del libro y el tipo de encuadernación y tendrá que elegir una portada.
Y si es usted un poco manitas, podrá incluso crear su propio diseño para ilustrar la cubierta del libro. Después, el sistema generará un archivo PDF para que revise la prueba, y después de hacer las correcciones pertinentes, sólo tendrá que apretar el botón de imprimir y la empresa promete que en una semana, su blog llegará a casa convertido en libro."
viernes, marzo 24, 2006
jueves, marzo 23, 2006
Transparencias colgadas en el blog
Acabo de colgar las transparencias de la clase 6 (video digital) en el blog, con las instrucciones para realizar la revisión de la literatura. He colgado también la transcripción de la clase 7 (texto digital), es un archivo Word esta vez. Están todos los links en el lateral derecho.
Así mismo, os recuerdo que reiniciamos las clases el lunes 3 de Abril.
Un saludo, Pere.
Así mismo, os recuerdo que reiniciamos las clases el lunes 3 de Abril.
Un saludo, Pere.
domingo, marzo 05, 2006
Cultura(s) digital(es)
Comentario sobre THE GREAT LIBRARY OF AMAZONIA de Gary Wolf
Nada más democrático, más justo, que digitalizar una exorbitante cantidad de textos, literarios o de cualquier otro género, para acercarlos a la mayor cantidad de lectores posibles.
Visto desde este punto de vista, el proyecto que encabezan Jeff Bezos y Udi Manber para Amazon, de acuerdo con el artículo “The great library of Amazonia”, de Gary Wolf, parece una genial idea.
Analizándolo más a fondo resulta que sí es genial, pero para la compañía en cuestión, porque al escarbar más sale a la luz que sólo busca la digitalización de 120, 000 títulos para colgarlos en su página web y de esta forma atraer más compradores de libros.
Que con ello se realice el rescate de textos pérdidos en la ignominia, es un punto a favor, que se suma al hecho de que con este rescate de libros se trabaje en pro del polémico tema de los derechos de autor.
En la misma línea, pero con un interés meramente “social”, el librero digital Brewster Kahle, ha trabajado desde hace 15 años para ofrecer acceso total al conocimiento de la humanidad contenido en un acervo conocido como The Internet Archive (www.archive.org). Si bien Kahle se ha enriquecido al trabajar por descrubrir nuevas herramientas para Internet, se ha preocupado también por ejercer el derecho de una sociedad abierta a la información y aboga por ello con su proyecto denominado Million Book Project.
Con estas dos causas se observa que las facilidades y ventajas que conlleva la creación de un archivo digital, es decir, de la transmutación de un montón de libros e información impresa a un formato de tipo digital, es que puede ser actualizado instantáneamente, es de fácil localización y acceso, de que además puede ser interminablemente replicable.
Además, aunque uno tenga fines comerciales y otro fines educativos, los dos proyectos mencionados toman la ventaja de la red virtual que apela a una sociedad más informada, integrada por individuos que cuentan con los mismos derechos a estar informados por igual.
Como lo menciona Lawrence Lessig en su libro “Free Culture”, la importancia de este tipo de acciones es, por encima de cualquier otra, social, ya que se genera un instrumento democrático que le facilita a la gente común y corriente una forma de expresarse y, en este caso, informarse, de una manera mucho más fácil.
Asimismo, el autor del artículo evoca la vulnerabilidad del libro como objeto para entrar de lleno en este tema de la digitalización de la información, vulnerabilidad que le ha costado a la humanidad una cuantiosa pérdida de información a lo largo de la historia. Y es que como objeto, los libros representan uno de los más antiguos medios de transmisión de conocimiento; su sóla forma inspira pasión, pero su corporalidad los hace inaccesibles para una gran parte de los habitantes del planeta. Además, como bien lo refiere Wolf, transportar libros toma tiempo y los textos impresos en sus páginas se desvanecen con el tiempo, puesto que las hojas tienden a tornarse amarillas.
Es decir, el conflicto que surge con el cambio de estado de un libro es que queremos que sean accesibles y fáciles de encontrar como sucede en la red, pero por otra parte, queremos que sigan siendo tan sólo libros.
Finalmente, la digitalización de información impresa en el caso de Amazon, como lo asevera en el artículo Manber, científico en computación, no pretendía generar una nueva beta de información, sino un gancho para vender más libros, pero hay que reconocer que la maravilla de este proyecto es haber traído a la luz un montón de títulos que por diversas razones permanecerían en la oscuridad, sin lectores que los leyeran.
Nada más democrático, más justo, que digitalizar una exorbitante cantidad de textos, literarios o de cualquier otro género, para acercarlos a la mayor cantidad de lectores posibles.
Visto desde este punto de vista, el proyecto que encabezan Jeff Bezos y Udi Manber para Amazon, de acuerdo con el artículo “The great library of Amazonia”, de Gary Wolf, parece una genial idea.
Analizándolo más a fondo resulta que sí es genial, pero para la compañía en cuestión, porque al escarbar más sale a la luz que sólo busca la digitalización de 120, 000 títulos para colgarlos en su página web y de esta forma atraer más compradores de libros.
Que con ello se realice el rescate de textos pérdidos en la ignominia, es un punto a favor, que se suma al hecho de que con este rescate de libros se trabaje en pro del polémico tema de los derechos de autor.
En la misma línea, pero con un interés meramente “social”, el librero digital Brewster Kahle, ha trabajado desde hace 15 años para ofrecer acceso total al conocimiento de la humanidad contenido en un acervo conocido como The Internet Archive (www.archive.org). Si bien Kahle se ha enriquecido al trabajar por descrubrir nuevas herramientas para Internet, se ha preocupado también por ejercer el derecho de una sociedad abierta a la información y aboga por ello con su proyecto denominado Million Book Project.
Con estas dos causas se observa que las facilidades y ventajas que conlleva la creación de un archivo digital, es decir, de la transmutación de un montón de libros e información impresa a un formato de tipo digital, es que puede ser actualizado instantáneamente, es de fácil localización y acceso, de que además puede ser interminablemente replicable.
Además, aunque uno tenga fines comerciales y otro fines educativos, los dos proyectos mencionados toman la ventaja de la red virtual que apela a una sociedad más informada, integrada por individuos que cuentan con los mismos derechos a estar informados por igual.
Como lo menciona Lawrence Lessig en su libro “Free Culture”, la importancia de este tipo de acciones es, por encima de cualquier otra, social, ya que se genera un instrumento democrático que le facilita a la gente común y corriente una forma de expresarse y, en este caso, informarse, de una manera mucho más fácil.
Asimismo, el autor del artículo evoca la vulnerabilidad del libro como objeto para entrar de lleno en este tema de la digitalización de la información, vulnerabilidad que le ha costado a la humanidad una cuantiosa pérdida de información a lo largo de la historia. Y es que como objeto, los libros representan uno de los más antiguos medios de transmisión de conocimiento; su sóla forma inspira pasión, pero su corporalidad los hace inaccesibles para una gran parte de los habitantes del planeta. Además, como bien lo refiere Wolf, transportar libros toma tiempo y los textos impresos en sus páginas se desvanecen con el tiempo, puesto que las hojas tienden a tornarse amarillas.
Es decir, el conflicto que surge con el cambio de estado de un libro es que queremos que sean accesibles y fáciles de encontrar como sucede en la red, pero por otra parte, queremos que sigan siendo tan sólo libros.
Finalmente, la digitalización de información impresa en el caso de Amazon, como lo asevera en el artículo Manber, científico en computación, no pretendía generar una nueva beta de información, sino un gancho para vender más libros, pero hay que reconocer que la maravilla de este proyecto es haber traído a la luz un montón de títulos que por diversas razones permanecerían en la oscuridad, sin lectores que los leyeran.
viernes, febrero 24, 2006
Walter Benjamin, La obra de arte en la epoca de la reproduccion mecanica
Se trata de un artículo muy influyente en el campo de la teoría audiovisual, especialmente el cine. Walter Benjamin contesta en este artículo la percepción elitista del arte de la Escuela de Frankfurt, y revierte los argumentos que esta escuela lanzó en contra del cine como forma válida de arte.
Es interesante plantearse las mismas preguntas que plantea Benjamin respecto al cine, en el contexto tecnológico actual. Para Benjamin, era la tecnología del cine lo que lo convertía en una forma de arte más democrática y con capacidad de transformar la sociedad. Hemos analizado en clase puntos de vista similares, como por ejemplo los de Lessig y su movimiento "Free Culture".
Walter Benjamin, The Work of Art in the Age of Mechanical Reproduction
Es interesante plantearse las mismas preguntas que plantea Benjamin respecto al cine, en el contexto tecnológico actual. Para Benjamin, era la tecnología del cine lo que lo convertía en una forma de arte más democrática y con capacidad de transformar la sociedad. Hemos analizado en clase puntos de vista similares, como por ejemplo los de Lessig y su movimiento "Free Culture".
Walter Benjamin, The Work of Art in the Age of Mechanical Reproduction
Cultura(s) digital(es)
Renovarse o morir
Comentario de ON THE REPRODUCTION OF THE MUSICAL ECONOMY AFTER THE INTERNET
La tesis del artículo escrito por Andrew Leyshon, Peter Webb, Shaun French, Nigel Thrift y Louise Crewe señala que Internet no es el culpable de la crisis de la economía musical; en realidad los sistemas de distribución que aparecieron con Internet, junto con la creación de nuevos tipos de software, representan la punta del iceberg que ha desencadenado una reorganización de las ventas al mayoreo de la industria musical que apunta a un nuevo modelo de negocios necesario para que no sigan viendo a sus vacas cada vez más flacas.
Habiendo leído este artículo, me vino a la cabeza un par de ideas al leerlo. Así como Theodore Adorno arguyó que la música popular era mala, siempre lo sería y sólo podría seguir siendo mala sin excepción alguna, creo que la piratería que se suscita en Internet actualmente responde, en parte, a la mala calidad de la música popular que las grandes casas disqueras ofrecen a los consumidores. Me explico.
Como parte de la cadena de producción de la industria de la música, las radiodifusoras o discotecas (vistas como clubs) programan los sencillos de la última grabación de un artista determinado; los consumidores se dejan atrapar por el anzuelo pero, a diferencia de lo que sucedía antaño, ya no corren a las tiendas de discos a comprar el CD que contenía la canción que les había gustado, sino que corren a su ordenador que se encuentra conectado a Internet y descargan únicamente la canción que les gustó, porque no están dispuestos a gastar su dinero en un CD que contiene alrededor de 12 tracks, en promedio, 10 de los cuales no satisfacen en absoluto sus necesidades musicales.
Esto, por una parte, y la aparición de ordenadores, móviles, juegos de video portátiles, entre otras comodidades tecnológicas, han mermado las ganancias de la industria musical que encontró su época dorada en los años 90, ya que su principal bloque de consumidores, jóvenes de 14 a 24 años, ya no gastan su dinero en comprar música “original” grabada en CD, puesto que actualmente la música popular –y no popular, claro está- se consume de muchas maneras diferentes que incluyen las anteriormente mencionadas además de la televisión.
Los autores de “On the reproduction…” destacan que dentro de la industria musical existen otros muchos problemas además de la piratería en Internet, ya que las tensiones entre las disqueras, que poseen los derechos para la grabación de sonido, y las editoras musicales, que poseen los derechos para el trabajo musical, demuestran que la industria es la mayoría de las veces lenta para explotar nuevos mercados en el momento en que estos están surgiendo.
A pesar de que luchan en contra de la piretería en Internet, muchas empresas asociadas, competencia para las casas disqueras, la incentivan porque cuentan con divisiones que fabrican hardware que incluye quemadores de CD’s.
Otro de los puntos que me parecieron destacables en este artículo es que en la lucha en contra de la piratería, lo mejor no es prohibir y ejercer acción legal en contra de quienes la promueven y estimulan o aumentar la seguridad en Internet, sino ofrecer un “sevicio añadido”, un “plus” en el servicio de manera que los consumidores prefieran este servicio en lugar de acceder a lo ilegal.
Este tipo de acciones son aplicadas por cualquier empresa que persiga inflar sus arcas más y más, muy al tradicional estilo norteamericano.
Comentario de ON THE REPRODUCTION OF THE MUSICAL ECONOMY AFTER THE INTERNET
La tesis del artículo escrito por Andrew Leyshon, Peter Webb, Shaun French, Nigel Thrift y Louise Crewe señala que Internet no es el culpable de la crisis de la economía musical; en realidad los sistemas de distribución que aparecieron con Internet, junto con la creación de nuevos tipos de software, representan la punta del iceberg que ha desencadenado una reorganización de las ventas al mayoreo de la industria musical que apunta a un nuevo modelo de negocios necesario para que no sigan viendo a sus vacas cada vez más flacas.
Habiendo leído este artículo, me vino a la cabeza un par de ideas al leerlo. Así como Theodore Adorno arguyó que la música popular era mala, siempre lo sería y sólo podría seguir siendo mala sin excepción alguna, creo que la piratería que se suscita en Internet actualmente responde, en parte, a la mala calidad de la música popular que las grandes casas disqueras ofrecen a los consumidores. Me explico.
Como parte de la cadena de producción de la industria de la música, las radiodifusoras o discotecas (vistas como clubs) programan los sencillos de la última grabación de un artista determinado; los consumidores se dejan atrapar por el anzuelo pero, a diferencia de lo que sucedía antaño, ya no corren a las tiendas de discos a comprar el CD que contenía la canción que les había gustado, sino que corren a su ordenador que se encuentra conectado a Internet y descargan únicamente la canción que les gustó, porque no están dispuestos a gastar su dinero en un CD que contiene alrededor de 12 tracks, en promedio, 10 de los cuales no satisfacen en absoluto sus necesidades musicales.
Esto, por una parte, y la aparición de ordenadores, móviles, juegos de video portátiles, entre otras comodidades tecnológicas, han mermado las ganancias de la industria musical que encontró su época dorada en los años 90, ya que su principal bloque de consumidores, jóvenes de 14 a 24 años, ya no gastan su dinero en comprar música “original” grabada en CD, puesto que actualmente la música popular –y no popular, claro está- se consume de muchas maneras diferentes que incluyen las anteriormente mencionadas además de la televisión.
Los autores de “On the reproduction…” destacan que dentro de la industria musical existen otros muchos problemas además de la piratería en Internet, ya que las tensiones entre las disqueras, que poseen los derechos para la grabación de sonido, y las editoras musicales, que poseen los derechos para el trabajo musical, demuestran que la industria es la mayoría de las veces lenta para explotar nuevos mercados en el momento en que estos están surgiendo.
A pesar de que luchan en contra de la piretería en Internet, muchas empresas asociadas, competencia para las casas disqueras, la incentivan porque cuentan con divisiones que fabrican hardware que incluye quemadores de CD’s.
Otro de los puntos que me parecieron destacables en este artículo es que en la lucha en contra de la piratería, lo mejor no es prohibir y ejercer acción legal en contra de quienes la promueven y estimulan o aumentar la seguridad en Internet, sino ofrecer un “sevicio añadido”, un “plus” en el servicio de manera que los consumidores prefieran este servicio en lugar de acceder a lo ilegal.
Este tipo de acciones son aplicadas por cualquier empresa que persiga inflar sus arcas más y más, muy al tradicional estilo norteamericano.
lunes, febrero 20, 2006
Comentario sobre FREE CULTURE
Libertad con responsabilidad
La búsqueda de libertad es una empresa que le ha tomado la vida entera a la humanidad. La quiere igual un partido político, un pueblo oprimido, una mujer sometida o un grupo social determinado, sólo por nombrar algunas causas. Asimismo, la libertad es necesaria para que una invención de las dimensiones del Internet y la producción cultural que gira en torno a él, funcionen de una manera mucho más óptima y justa.
Para beneficio de esta lucha y en nombre del sentido común, el estadounidense Lawrence Lessig, autor del libro “Free Culture” y catedrático de la Stanford Law School, se ha avocado desde hace varios años a trabajar en esta línea, lo cual derivó en una idea muy concreta denominada Creative Commons (CC), un proyecto sin fines de lucro que “persigue como principal objetivo ofrecer licencias modelo que faciliten la distribución y uso de contenidos”, de manera que el artista cuente con tanta libertad para manejar su obra a su propio gusto y conveniencia y no verse a merced de los grandes emporios o quedarse en el anonimato, puesto que el medio de protección de la propiedad intelectual que representaba el Copyright ya se quedó corto o, simplemente, no satisface sus necesidades personales.
Actualmente en países como Alemania, Argentina, Autralia, Austria, Bélgica, Brasil, Bulgaria, Canadá, Cataluña, Chile, China, Corea del Sur, Croacia, Eslovenia, España, Filipinas, Francia, Holanda, Irlanda, Israel, Italia, Japón, Jordania, Luxemburgo, México, Polonia, RU: Escocia, RU: Inglaterra y Gales, Sudáfrica, Suecia, Suiza y Taiwan se está llevando a cabo el desarrollo de Creative Commons con todas las ventajas que esto implica.
Creo que el mérito de Lessig, uno de tantos, es que haya impulsado su idea para llegar a tantos lugares como le sea posible, ya que los aparatos legislativos, sobre todo en América Latina, no cuentan con un soporte que ampare totalmente al creador. Hay muchas áreas que están descubiertas por el ámbito legal, porque no está actualizado.
A mí, que me interesa particularmente el caso de México, me parece de suma importancia que Creative Commons haya encontrado eco en un par de abogados de la firma Fulton & Fulton S.C., León Felipe Sánchez y Jorge Ringenbach, que trabajan en coordinación con el grupo originado por Lessig, para ayudar a quienes necesiten un sistema más flexible que el de Derechos de Autor que se encuentra vigente en mi país.
Al acceder a la página http://creativecommons.org.mx, pude percatarme que esta organización trabaja en colaboración con el gobierno mexicano en la difusión e implementación de tecnologías y prácticas basadas en código abierto y acceso a la libre información, tal y como persigue CC apoyando el proyecto de “software libre” de la Presidencia de la República y los Gobiernos de los Estados.
Esto brinda una ayuda impresionante para todos aquellos creadores enfocados en su labor, pero que están llenos de dudas respecto a como proteger su obra.
Finalmente debo decir que el planteamiento que Lessig hace en los primeros capítulos de “Free Culture” me parece por demás interesante y relevante, no sólo por llamar a que el sentido común se rebele, sino porque la reflexión que trae a cuenta al afirmar que “una cultura libre no es una cultura sin propiedad” apela a la práctica de una libertad con responsabilidad en todo momento, lo cual hace referencia a un humanismo y entrega totales, anteponiendo el medio justo entre reservarse totalmente todos los derechos de una obra intelectual o darlos al dominio público enteros.
En el equilibrio siempre estará el bien.
La búsqueda de libertad es una empresa que le ha tomado la vida entera a la humanidad. La quiere igual un partido político, un pueblo oprimido, una mujer sometida o un grupo social determinado, sólo por nombrar algunas causas. Asimismo, la libertad es necesaria para que una invención de las dimensiones del Internet y la producción cultural que gira en torno a él, funcionen de una manera mucho más óptima y justa.
Para beneficio de esta lucha y en nombre del sentido común, el estadounidense Lawrence Lessig, autor del libro “Free Culture” y catedrático de la Stanford Law School, se ha avocado desde hace varios años a trabajar en esta línea, lo cual derivó en una idea muy concreta denominada Creative Commons (CC), un proyecto sin fines de lucro que “persigue como principal objetivo ofrecer licencias modelo que faciliten la distribución y uso de contenidos”, de manera que el artista cuente con tanta libertad para manejar su obra a su propio gusto y conveniencia y no verse a merced de los grandes emporios o quedarse en el anonimato, puesto que el medio de protección de la propiedad intelectual que representaba el Copyright ya se quedó corto o, simplemente, no satisface sus necesidades personales.
Actualmente en países como Alemania, Argentina, Autralia, Austria, Bélgica, Brasil, Bulgaria, Canadá, Cataluña, Chile, China, Corea del Sur, Croacia, Eslovenia, España, Filipinas, Francia, Holanda, Irlanda, Israel, Italia, Japón, Jordania, Luxemburgo, México, Polonia, RU: Escocia, RU: Inglaterra y Gales, Sudáfrica, Suecia, Suiza y Taiwan se está llevando a cabo el desarrollo de Creative Commons con todas las ventajas que esto implica.
Creo que el mérito de Lessig, uno de tantos, es que haya impulsado su idea para llegar a tantos lugares como le sea posible, ya que los aparatos legislativos, sobre todo en América Latina, no cuentan con un soporte que ampare totalmente al creador. Hay muchas áreas que están descubiertas por el ámbito legal, porque no está actualizado.
A mí, que me interesa particularmente el caso de México, me parece de suma importancia que Creative Commons haya encontrado eco en un par de abogados de la firma Fulton & Fulton S.C., León Felipe Sánchez y Jorge Ringenbach, que trabajan en coordinación con el grupo originado por Lessig, para ayudar a quienes necesiten un sistema más flexible que el de Derechos de Autor que se encuentra vigente en mi país.
Al acceder a la página http://creativecommons.org.mx, pude percatarme que esta organización trabaja en colaboración con el gobierno mexicano en la difusión e implementación de tecnologías y prácticas basadas en código abierto y acceso a la libre información, tal y como persigue CC apoyando el proyecto de “software libre” de la Presidencia de la República y los Gobiernos de los Estados.
Esto brinda una ayuda impresionante para todos aquellos creadores enfocados en su labor, pero que están llenos de dudas respecto a como proteger su obra.
Finalmente debo decir que el planteamiento que Lessig hace en los primeros capítulos de “Free Culture” me parece por demás interesante y relevante, no sólo por llamar a que el sentido común se rebele, sino porque la reflexión que trae a cuenta al afirmar que “una cultura libre no es una cultura sin propiedad” apela a la práctica de una libertad con responsabilidad en todo momento, lo cual hace referencia a un humanismo y entrega totales, anteponiendo el medio justo entre reservarse totalmente todos los derechos de una obra intelectual o darlos al dominio público enteros.
En el equilibrio siempre estará el bien.
domingo, febrero 19, 2006
Sentencia judicial utiliza el termino "copyleft"
Por primera vez, una sentencia judicial en España ha citado al "copyleft" (licencias que utilizan Creative Commons) como argumento contra la SGAE, que demandó a una emisora de radio por difundir música sin pagar derechos de emisión. En la sentencia, el juez manifiesta que la asociación sólo emitía música con licencias "copyleft", de libre distribución, y por lo tanto no tiene que pagar derechos a la SGAE. La SGAE anuncia, sin embargo, que no está de acuerdo y que recurrirá.
Link a la noticia completa
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sábado, febrero 18, 2006
La experiencia de la musica digital
Actualmente podemos acceder a las más recientes éxitos musicales acabados de anunciar en los Medios. Podemos asimismo recuperar música descatalogada o disponible en formatos antiguos. Todo ello casi gratuitamente. Nos preguntamos: ¿Cómo cambia la experiencia de la música siendo ésta accesible en formato digital?
Por un lado, el carácter gratuito de las descargas de los archivos compartidos permite escuchar aquellas piezas musicales que han sido vesionadas (por ejemplo, versiones dance o chill out), y que antes por razones económicas no podíamos obtener. Actualmente las tecnologías audiovisuales y musicales en concreto (tablas de mezclas) permiten alcanzar un grado “profesional” en la creación de clips, cortos y música. Cuando hablamos de música nos extendemos a un amplio campo de información: bandas sonoras de películas o videoclips junto a material suplementario (ejemplo: cómo se ha hecho, anécdotas), videojuegos, y en general información acerca de los artistas. Todo ello formará parte de una experiencia mucho más completa e interactiva.
Por otro lado, la experiencia digital no tiene porqué callar a la experiencia en directo; al contrario, eleva el nivel de exigencia por parte del público: El artista o la banda que toque en directo deberá explotar los recursos de puesta en escena para transmitir al usuario (que tiene libre acceso a la melodía en cuestión siempre que quiera, y que además ha venido a ver la actuación) una información sensorial más compleja y con una propuesta ideológica y/o estética más profunda que la de los conciertos que se conocen hasta ahora.
Gracias a esto último, no creo que vaya a verse resentido el fenómeno fan, pero quizás sí que se experimentará un hecho que W. Benjamin habría atribuido sin duda a la época de la reproductibilidad técnica: el giro tonal o rítmico de una obra musical que excite desde el nivel atómico nuestra sensibilidad artística puede perder su punzante efecto en nosotros por el simple hecho de ser fácil de conseguir, por ser rudamente instantánea, rudamente confortable.
Arrastrada por ese efecto de insensibilización, la acción de dedicar canciones a través de un programa de radio se verá ridícula y contrahecha, ya que desde el momento que es posible colmar las propias necesidades emocionales a través de la descarga de archivos de tipo p2p, la canción transmitida dejará de confiar en un efecto placentero y sorpresivo sobre otras personas.
Asimismo, se verá resentida la idea de coleccionar determinadas obras musicales, ya que la noción de colección se contradice claramente con esta nueva noción de libertad de acceso a la red; tanto en lo que refiere a exclusividad como a la rareza material que los diversos soportes y formatos contribuían a formar.
Escrito por Lina Gorbaneva
Por un lado, el carácter gratuito de las descargas de los archivos compartidos permite escuchar aquellas piezas musicales que han sido vesionadas (por ejemplo, versiones dance o chill out), y que antes por razones económicas no podíamos obtener. Actualmente las tecnologías audiovisuales y musicales en concreto (tablas de mezclas) permiten alcanzar un grado “profesional” en la creación de clips, cortos y música. Cuando hablamos de música nos extendemos a un amplio campo de información: bandas sonoras de películas o videoclips junto a material suplementario (ejemplo: cómo se ha hecho, anécdotas), videojuegos, y en general información acerca de los artistas. Todo ello formará parte de una experiencia mucho más completa e interactiva.
Por otro lado, la experiencia digital no tiene porqué callar a la experiencia en directo; al contrario, eleva el nivel de exigencia por parte del público: El artista o la banda que toque en directo deberá explotar los recursos de puesta en escena para transmitir al usuario (que tiene libre acceso a la melodía en cuestión siempre que quiera, y que además ha venido a ver la actuación) una información sensorial más compleja y con una propuesta ideológica y/o estética más profunda que la de los conciertos que se conocen hasta ahora.
Gracias a esto último, no creo que vaya a verse resentido el fenómeno fan, pero quizás sí que se experimentará un hecho que W. Benjamin habría atribuido sin duda a la época de la reproductibilidad técnica: el giro tonal o rítmico de una obra musical que excite desde el nivel atómico nuestra sensibilidad artística puede perder su punzante efecto en nosotros por el simple hecho de ser fácil de conseguir, por ser rudamente instantánea, rudamente confortable.
Arrastrada por ese efecto de insensibilización, la acción de dedicar canciones a través de un programa de radio se verá ridícula y contrahecha, ya que desde el momento que es posible colmar las propias necesidades emocionales a través de la descarga de archivos de tipo p2p, la canción transmitida dejará de confiar en un efecto placentero y sorpresivo sobre otras personas.
Asimismo, se verá resentida la idea de coleccionar determinadas obras musicales, ya que la noción de colección se contradice claramente con esta nueva noción de libertad de acceso a la red; tanto en lo que refiere a exclusividad como a la rareza material que los diversos soportes y formatos contribuían a formar.
Escrito por Lina Gorbaneva
jueves, febrero 16, 2006
La revolucion en la gestion de la musica
Os dejo el link a un artículo muy interesante sobre la gestión de la música digital. El autor, Clay Shirky (un tipo poco académico, pero con ideas siempre sencillas y brillantes, de las que te hacen pensar) argumenta que la música digital ha revolucionado los dos extremos de la industria musical: la producción y el consumo. Producir música es más barato que nunca, y está al alcance de cualquier músico autoproducirse de manera muy profesional. Al mismo tiempo, la música es más accesible que nunca desde Internet.
Sin embargo, dice Shirky, no hemos visto cambios en la gestión de la música: siguen siendo las grandes discográficas las que "descubren" la música que luego bajamos de internet. No existe un equivalente para la música, por ejemplo, del sistema de recomendaciones de Amazon, o de la categorización de la información que hace Google, o del fenómeno de los weblogs, que distribuyen la literatura y el periodismo desde los usuarios y para otros usuarios.
En fin, una lectura en mi opinión interesante.
Por otro lado, os paso otro artículo parecido al Open Music Business. Este también propone una tarifa plana de 5$, pero el análisis es un poco más exhaustivo. Esta promovido por la Electronic Frontier Foundation, una organización de corte libertario (en el sentido amglosajón, es decir, una ideología que confía en el mercado y desconfía del gobierno). Esta bien por lo que dice, pero también porque permite ver la interpretación libertaria de la distribución de música digital y el rol de internet en general (una herramienta, según ellos, ideal para dar más fuerza al mercado y debilitar el rol de los gobiernos). La ideología libertaria tiene bastante fuerza en muchos temas relacionados con Internet: es bueno reconocerla y ser capaces de ver sus aciertos y limitaciones, que no son pocas en ambos casos. Si os interesa profundizar en la ideología libertaria de Internet, os recomiendo el libro Cyberselfish (ciber-egoistas) de Paulina Borsook, realmente una gozada de libro.
Sin embargo, dice Shirky, no hemos visto cambios en la gestión de la música: siguen siendo las grandes discográficas las que "descubren" la música que luego bajamos de internet. No existe un equivalente para la música, por ejemplo, del sistema de recomendaciones de Amazon, o de la categorización de la información que hace Google, o del fenómeno de los weblogs, que distribuyen la literatura y el periodismo desde los usuarios y para otros usuarios.
En fin, una lectura en mi opinión interesante.
Por otro lado, os paso otro artículo parecido al Open Music Business. Este también propone una tarifa plana de 5$, pero el análisis es un poco más exhaustivo. Esta promovido por la Electronic Frontier Foundation, una organización de corte libertario (en el sentido amglosajón, es decir, una ideología que confía en el mercado y desconfía del gobierno). Esta bien por lo que dice, pero también porque permite ver la interpretación libertaria de la distribución de música digital y el rol de internet en general (una herramienta, según ellos, ideal para dar más fuerza al mercado y debilitar el rol de los gobiernos). La ideología libertaria tiene bastante fuerza en muchos temas relacionados con Internet: es bueno reconocerla y ser capaces de ver sus aciertos y limitaciones, que no son pocas en ambos casos. Si os interesa profundizar en la ideología libertaria de Internet, os recomiendo el libro Cyberselfish (ciber-egoistas) de Paulina Borsook, realmente una gozada de libro.
Para el lunes 20
Seleccionar una de las siguientes lecturas:
1)
“The Open Music Model” - Shuman Ghosemajumder (5 págs.)
Describe un nuevo modelo de negocio para P2P. También podéis leer la tesis completa (55 págs.) “Advanced Peer-Based Technology Business Models” - Shuman Ghosemajumder 2002
2)
“On the reproduction of the musical economy after the Internet” - Leyshon, Webb et altres (33 págs.)
Análisis exhaustivo de la industria musical hoy en día
Contestar una de estas tres preguntas en el blog:
-¿Es posible rentabilizar la distribución de música digital?
-¿Cómo cambia la producción de música digital?
-¿Cómo cambia el consumo / la experiencia de la música?
Un saludo, buen finde, y hasta el lunes!
1)
“The Open Music Model” - Shuman Ghosemajumder (5 págs.)
Describe un nuevo modelo de negocio para P2P. También podéis leer la tesis completa (55 págs.) “Advanced Peer-Based Technology Business Models” - Shuman Ghosemajumder 2002
2)
“On the reproduction of the musical economy after the Internet” - Leyshon, Webb et altres (33 págs.)
Análisis exhaustivo de la industria musical hoy en día
Contestar una de estas tres preguntas en el blog:
-¿Es posible rentabilizar la distribución de música digital?
-¿Cómo cambia la producción de música digital?
-¿Cómo cambia el consumo / la experiencia de la música?
Un saludo, buen finde, y hasta el lunes!
lunes, febrero 13, 2006
Comentario de Lina sobre Free Culture
Free Culture permite ser visto como el manifiesto con que Lessig presenta una teoría sociocultural cuyo lema podría ser tomado del titulo de la obra (Cultura Libre o Liberen la Cultura). El posicionamiento centralista y intervencionista de muchas políticas estatales en lo que atiende a la industria cultural (Lessig se refiere básicamente a la estadounidense) ha alcanzado en su actuación grados ridículos, que no se corresponden con muchas de las realidades de los “creadores” en el mundo actual. La política de protección de los derechos intelectuales se convierte en falacia en cuanto que, llevada al extremo, impide una mínima libertad de circulación de estos bienes culturales y por tanto limita a los potenciales creadores.
Lessig traslada sus reivindicativas convicciones al campo de la práctica, fundando Creative Commons (CC), la alternativa democrática al inquisitorialismo del tradicional Copyright (©). Si este último divide entre creadores (unos pocos) y consumidores (el gran público) e intenta proteger la autoría de los primeros – CC genera una red donde el intercambio de información propicia las iniciativas creadoras de cada uno, y promoviendo un contacto multilateral entre los usuarios. Por lo que respecta a la aplicación legal de esta idea -de semblante utópico - parece viable el hecho de prescindir de los estrictos controles del ©: Si liberas a los autores de pagar las tasas de propiedad intelectual y te limitas a fijar unas simples cláusulas donde el propio autor especifica el grado de manipulación que admite efectuar hacia su obra (que muchas veces se reduce a citar al autor original) no aseguras que nadie vaya a hacer lo contrario, pero la clave está en que tampoco lo puedes garantizar con el sistema tradicional, y en cambio estas cláusulas tienen carácter legal, por lo que en última instancia el autor perjudicado puede confiar en los tribunales.
Lessig revisa la noción de derechos intelectuales, y si realmente deben ser un bien tan protegido hasta el punto de sacrificar usos positivos y valiosos que se puedan hacer de él. Asimismo se relativiza la ya acomplejada noción de copiar, quizás imaginándola más cercana a los subconscientes estímulos creativos de la mente, previos a una posible elaboración original que a la copia delictiva. En cierto sentido, la teoría de Lessig se sostiene porque es la alternativa a un sistema (©) que se ve sobrepasado por los acontecimientos y que agoniza en lo que fácilmente puede ser defendido como un cambio de era.
Por último, es importante fijarnos en las fórmulas expresivas de Free Culture: metáforas humorísticas o un lenguaje que recuerda en algunos momentos la informalidad de los correos electrónicos – tienen mucho de teatralidad, de interacción con el lector, en definitiva – de propaganda de este nuevo movimiento alternativo, cuyas bases de actuación pasan por el filtro informativo - que es el libro - y de reciclaje de ideas acerca de la propiedad, acerca de la creatividad, acerca de la buena fe…, un movimiento que, por su carácter de red, buscará la vinculación ideológica con el mayor número posible de potenciales usuarios.
Lina Gorbaneva
Lessig traslada sus reivindicativas convicciones al campo de la práctica, fundando Creative Commons (CC), la alternativa democrática al inquisitorialismo del tradicional Copyright (©). Si este último divide entre creadores (unos pocos) y consumidores (el gran público) e intenta proteger la autoría de los primeros – CC genera una red donde el intercambio de información propicia las iniciativas creadoras de cada uno, y promoviendo un contacto multilateral entre los usuarios. Por lo que respecta a la aplicación legal de esta idea -de semblante utópico - parece viable el hecho de prescindir de los estrictos controles del ©: Si liberas a los autores de pagar las tasas de propiedad intelectual y te limitas a fijar unas simples cláusulas donde el propio autor especifica el grado de manipulación que admite efectuar hacia su obra (que muchas veces se reduce a citar al autor original) no aseguras que nadie vaya a hacer lo contrario, pero la clave está en que tampoco lo puedes garantizar con el sistema tradicional, y en cambio estas cláusulas tienen carácter legal, por lo que en última instancia el autor perjudicado puede confiar en los tribunales.
Lessig revisa la noción de derechos intelectuales, y si realmente deben ser un bien tan protegido hasta el punto de sacrificar usos positivos y valiosos que se puedan hacer de él. Asimismo se relativiza la ya acomplejada noción de copiar, quizás imaginándola más cercana a los subconscientes estímulos creativos de la mente, previos a una posible elaboración original que a la copia delictiva. En cierto sentido, la teoría de Lessig se sostiene porque es la alternativa a un sistema (©) que se ve sobrepasado por los acontecimientos y que agoniza en lo que fácilmente puede ser defendido como un cambio de era.
Por último, es importante fijarnos en las fórmulas expresivas de Free Culture: metáforas humorísticas o un lenguaje que recuerda en algunos momentos la informalidad de los correos electrónicos – tienen mucho de teatralidad, de interacción con el lector, en definitiva – de propaganda de este nuevo movimiento alternativo, cuyas bases de actuación pasan por el filtro informativo - que es el libro - y de reciclaje de ideas acerca de la propiedad, acerca de la creatividad, acerca de la buena fe…, un movimiento que, por su carácter de red, buscará la vinculación ideológica con el mayor número posible de potenciales usuarios.
Lina Gorbaneva
martes, febrero 07, 2006
Podcasting, ràdio per internet?
En aquesta web podeu trobar una mini història del podcasting, les diferents possibilitats de comunicació que obre i comentaris sobre els programes per crear un podcast propi: podcasting
lunes, febrero 06, 2006
Comentario de Lina sobre Beyond ad Hocery: Defining Creative Industries
BEYOND AD HOCERY: DEFINING CREATIVE INDUSTRIES
El artículo de Beyond ad hocery: defining Creative Industries lanza una visión sobre el estado de la cuestión de las llamadas industrias creativas. Terry Flew introduce este concepto, nos describe las consecuencias que la generalización de este tipo de industria comporta en el mercado de la sociedad de los bienes culturales; de los bienes de la información - como es por ejemplo el de garantizar el derecho de la propiedad intelectual. Asimismo habla de las ventajas e inconvenientes del soporte institucional de este tipo de productos y bienes de consumo inmateriales, puesto que se hace más borrosa la frontera entre los productos culturales – asociadas a las élites - y los productos de la cultura del ocio – asociado a las masas-, y también las consecuencias en el terreno de la existencia individual. Sobre estos problemas Flew articula, tal y como avanza el título, un discurso con el fin de concretar el concepto de las industrias creativas.
En primer lugar: Ciertamente, la industria del sector servicios está implantando cada vez más un tipo de trabajador intuitivo más allá de la función de generar materiales de naturaleza creativa, y dentro de cada uno de los campos del trabajo de este sector: Desarrollando productos con un valor añadido, trabajando sobre conceptos como “estilos de vida” y en fin, ideando diversos sistemas de seducción del cliente por un producto cada vez más personalizado y cada vez más interactivo.
En segundo lugar: Para que el contenido de este tipo de productos – me refiero a una gran mayoría de productos de las industrias culturales - consiga atraer y llegar a sus consumidores es necesario que su contingente se convierta inextricablemente en parte de la obra y en parte del contenido, si no en el contenido mismo. Un fruto del mercado de las ideas es equiparable a la inspiración. Al igual que ésta, ha surgido en el cerebro espontáneamente y causando sorpresa en el propio individuo. A partir de entonces éste busca expresar dicha información/inspiración y será la manera de expresarla lo que ocupará un lugar primordial en su trabajo: Este producto no puede ser manifestado más que de un modo “artístico”, que permita la reproducción de esa misma inspiración y sorpresa en los posibles consumidores. De modo que, siendo así de importante la presentación (incorporación de avances tecnológicos por una parte y aplicación de criterios de las tendencias estéticas) y sin entrar en las políticas de protección por parte del Estado de las industrias creativas, creo que es fundamental para este sector que se pueda contar con una infraestructura tecnológica siempre lo más avanzada posible.
Llegados a este punto me gustaría realizar una aportación al artículo, a través de una reflexión: Sí bien es cierto que el terreno de las industrias creativas prácticamente se equipara al del sector terciario y que penetra a través de los capilares de la red global en nuestra cotidiana visión del mundo, la realidad es que una observación más pormenorizada de un país en concreto nos habla de profundas disparidades - entre la oferta del mercado y el público receptor - que acaban por romper dicha visión hegemónica.
Últimamente me he centrado en la investigación sociocultural de la Rusia actual. Después de haber descubierto la apertura, a partir del 1991, de algunas galerías, centros de arte o revistas de arte digitales (donde un bohemio mundo de literatos, pintores, críticos artísticos o músicos cobraba vida en la Web) por un lado, y de la reciente fundación da varios grupos de jóvenes críticos con el poder actual (y con el poder corrompido en general) – por el otro, he visto una gran diferencia con la situación de hace unos años, cuando el tópico del Homo Sovieticus estaba en boca de todos, y he pensado en que parte de esta tendencia hacia la liberalización individual y colectiva puede localizarse en una posible conexión entre los dos ámbitos antedichos. De modo que he planteado la siguiente hipótesis: ¿Es posible que un discurso estético inspire al ciudadano unas determinadas ideas – aun en una forma abstracta y metafórica – pero que puedan, al madurar, convertirse en acciones a nivel social y colectivo?
Mi hipótesis ha chocado inesperadamente con un sentimiento que me ha revelado una entrevistada, una mujer española que ha vivido en Rusia durante cerca de una década: <>. ¿Era esta una hipótesis que sólo desde un país que había superado el lindar del bienestar podía plantear?
Este juicio frente a mi propuesta, tan evidente para la entrevistada como sorprendente para mí, me ha empujado a concretar que las industrias culturales se expanden de manera paulatina y constante, pero sólo se afianzan como una fuente de producción realmente importante en los climas de bienestar económico, y me arriesgaría a decir – democráticos. Es evidente que el sector servicios no puede florecer en un país en el que el fuerte contraste entre ricos y pobres le limita al consumo exigente de alto nivel, privándolo así de un potencial mercado a conquistar – el de “las masas”.
El artículo de Beyond ad hocery: defining Creative Industries lanza una visión sobre el estado de la cuestión de las llamadas industrias creativas. Terry Flew introduce este concepto, nos describe las consecuencias que la generalización de este tipo de industria comporta en el mercado de la sociedad de los bienes culturales; de los bienes de la información - como es por ejemplo el de garantizar el derecho de la propiedad intelectual. Asimismo habla de las ventajas e inconvenientes del soporte institucional de este tipo de productos y bienes de consumo inmateriales, puesto que se hace más borrosa la frontera entre los productos culturales – asociadas a las élites - y los productos de la cultura del ocio – asociado a las masas-, y también las consecuencias en el terreno de la existencia individual. Sobre estos problemas Flew articula, tal y como avanza el título, un discurso con el fin de concretar el concepto de las industrias creativas.
En primer lugar: Ciertamente, la industria del sector servicios está implantando cada vez más un tipo de trabajador intuitivo más allá de la función de generar materiales de naturaleza creativa, y dentro de cada uno de los campos del trabajo de este sector: Desarrollando productos con un valor añadido, trabajando sobre conceptos como “estilos de vida” y en fin, ideando diversos sistemas de seducción del cliente por un producto cada vez más personalizado y cada vez más interactivo.
En segundo lugar: Para que el contenido de este tipo de productos – me refiero a una gran mayoría de productos de las industrias culturales - consiga atraer y llegar a sus consumidores es necesario que su contingente se convierta inextricablemente en parte de la obra y en parte del contenido, si no en el contenido mismo. Un fruto del mercado de las ideas es equiparable a la inspiración. Al igual que ésta, ha surgido en el cerebro espontáneamente y causando sorpresa en el propio individuo. A partir de entonces éste busca expresar dicha información/inspiración y será la manera de expresarla lo que ocupará un lugar primordial en su trabajo: Este producto no puede ser manifestado más que de un modo “artístico”, que permita la reproducción de esa misma inspiración y sorpresa en los posibles consumidores. De modo que, siendo así de importante la presentación (incorporación de avances tecnológicos por una parte y aplicación de criterios de las tendencias estéticas) y sin entrar en las políticas de protección por parte del Estado de las industrias creativas, creo que es fundamental para este sector que se pueda contar con una infraestructura tecnológica siempre lo más avanzada posible.
Llegados a este punto me gustaría realizar una aportación al artículo, a través de una reflexión: Sí bien es cierto que el terreno de las industrias creativas prácticamente se equipara al del sector terciario y que penetra a través de los capilares de la red global en nuestra cotidiana visión del mundo, la realidad es que una observación más pormenorizada de un país en concreto nos habla de profundas disparidades - entre la oferta del mercado y el público receptor - que acaban por romper dicha visión hegemónica.
Últimamente me he centrado en la investigación sociocultural de la Rusia actual. Después de haber descubierto la apertura, a partir del 1991, de algunas galerías, centros de arte o revistas de arte digitales (donde un bohemio mundo de literatos, pintores, críticos artísticos o músicos cobraba vida en la Web) por un lado, y de la reciente fundación da varios grupos de jóvenes críticos con el poder actual (y con el poder corrompido en general) – por el otro, he visto una gran diferencia con la situación de hace unos años, cuando el tópico del Homo Sovieticus estaba en boca de todos, y he pensado en que parte de esta tendencia hacia la liberalización individual y colectiva puede localizarse en una posible conexión entre los dos ámbitos antedichos. De modo que he planteado la siguiente hipótesis: ¿Es posible que un discurso estético inspire al ciudadano unas determinadas ideas – aun en una forma abstracta y metafórica – pero que puedan, al madurar, convertirse en acciones a nivel social y colectivo?
Mi hipótesis ha chocado inesperadamente con un sentimiento que me ha revelado una entrevistada, una mujer española que ha vivido en Rusia durante cerca de una década: <
Este juicio frente a mi propuesta, tan evidente para la entrevistada como sorprendente para mí, me ha empujado a concretar que las industrias culturales se expanden de manera paulatina y constante, pero sólo se afianzan como una fuente de producción realmente importante en los climas de bienestar económico, y me arriesgaría a decir – democráticos. Es evidente que el sector servicios no puede florecer en un país en el que el fuerte contraste entre ricos y pobres le limita al consumo exigente de alto nivel, privándolo así de un potencial mercado a conquistar – el de “las masas”.
Comentario de Mariana sobre "On Cultural Markets"
La afortunada reunión de gente proveniente de diversas culturas, refiere Donald Sasoon, en su artículo“On Cultural Markets”, permitió que en los Estados Unidos de Norteamérica se reunieran públicos bien diversos, de tal forma que para tener éxito en cartelera, un espectáculo debía superar las exigencias de audiencias nutridas por una amalgama variopinta de personas en busca de un producto cultural que satisficiera sus diferentes gustos.
El fenómeno de la globalización suscitada en esta país le permitió ejercer una “hegemonía cultural”, de firmes cimientos que perdurarán por los siglos de los siglos muy a pesar de la decadencia que muchas veces la caracteriza.
La creación y desarrollo de las nuevas tecnologías en los mercados culturales surgidos en unión americana , han permitido la supremacía de esta hegemonía, ya que además de dominar el planeta entero con sus productos culturales, tales como películas, música y literatura, entre muchos otros, las empresas responsables de su facturación cuentan ahora (y desde hace tiempo) con un nicho virtual que les dota de un sin fin de posibilidades.
Con esto atacan muchos más mercados en rincones geográficos que quizá nunca imaginaron, además de seguir enriqueciendo sus arcas de una manera innimaginable para el común de la gente ajena a informes económicos de sus empresas favoritas.
Este fenómeno de globalización permite que se dé continuidad a la retroalimentación que anteriormente se producía en las salas de teatro o en las radiodifusoras nacionales, ya que gracias a la red cuentan con públicos localizados lejanas latitudes. Así, las industrias creativas con sedes en un país determinado, no sólo en Estados Unidos, pueden enriquecerse de información que mejoren la calidad de sus productos o incremente sus ventas.
Aunque generada en Estados Unidos, la Internet supone también una ventaja para países en vías de desarrollo, los cuales cuentan con una creciente industria cultural que no nada más utiliza a la red mundial para vender, sino para obtener informaciones que les sean utiles para conquistar nuevos mercados.
Supongo que la sentencia que reza aquello de “the marketing of cultural products consists in offering the public more of the same, but not exactly”, se aplica de la misma forma para la industria cultural virtual, como para los situados en la realidad material y tangible, ya que finalmente los usuarios que frecuentan sus páginas, con cierto perfil cultural, deben asistir en algún momento dado a una función de cine o concierto de música en vivo. Incluso, se ven potenciadas porque pueden ofrecer información y venta de localidades en línea, lo cual aumenta las posibilidades de venta.
El fenómeno de la globalización suscitada en esta país le permitió ejercer una “hegemonía cultural”, de firmes cimientos que perdurarán por los siglos de los siglos muy a pesar de la decadencia que muchas veces la caracteriza.
La creación y desarrollo de las nuevas tecnologías en los mercados culturales surgidos en unión americana , han permitido la supremacía de esta hegemonía, ya que además de dominar el planeta entero con sus productos culturales, tales como películas, música y literatura, entre muchos otros, las empresas responsables de su facturación cuentan ahora (y desde hace tiempo) con un nicho virtual que les dota de un sin fin de posibilidades.
Con esto atacan muchos más mercados en rincones geográficos que quizá nunca imaginaron, además de seguir enriqueciendo sus arcas de una manera innimaginable para el común de la gente ajena a informes económicos de sus empresas favoritas.
Este fenómeno de globalización permite que se dé continuidad a la retroalimentación que anteriormente se producía en las salas de teatro o en las radiodifusoras nacionales, ya que gracias a la red cuentan con públicos localizados lejanas latitudes. Así, las industrias creativas con sedes en un país determinado, no sólo en Estados Unidos, pueden enriquecerse de información que mejoren la calidad de sus productos o incremente sus ventas.
Aunque generada en Estados Unidos, la Internet supone también una ventaja para países en vías de desarrollo, los cuales cuentan con una creciente industria cultural que no nada más utiliza a la red mundial para vender, sino para obtener informaciones que les sean utiles para conquistar nuevos mercados.
Supongo que la sentencia que reza aquello de “the marketing of cultural products consists in offering the public more of the same, but not exactly”, se aplica de la misma forma para la industria cultural virtual, como para los situados en la realidad material y tangible, ya que finalmente los usuarios que frecuentan sus páginas, con cierto perfil cultural, deben asistir en algún momento dado a una función de cine o concierto de música en vivo. Incluso, se ven potenciadas porque pueden ofrecer información y venta de localidades en línea, lo cual aumenta las posibilidades de venta.
domingo, enero 29, 2006
Clase del lunes 30 Enero CANCELADA
Hola,
Lo siento pero la clase del lunes 30 de Enero queda cancelada. He cogido la gripe y voy a tener que guardar cama durante al menos tres o cuatro días.
Así pues, lo que íbamos a dar este lunes (políticas y empresas culturales) lo daremos el lunes siguiente (6 de Febrero). Ya acordaremos un día entre todos para recuperar la clase perdida: tenemos tiempo. Nos vemos pues el 6 de Febrero.
Un saludo,Pere.
Lo siento pero la clase del lunes 30 de Enero queda cancelada. He cogido la gripe y voy a tener que guardar cama durante al menos tres o cuatro días.
Así pues, lo que íbamos a dar este lunes (políticas y empresas culturales) lo daremos el lunes siguiente (6 de Febrero). Ya acordaremos un día entre todos para recuperar la clase perdida: tenemos tiempo. Nos vemos pues el 6 de Febrero.
Un saludo,Pere.
sábado, enero 28, 2006
Cultura en la era digital, según la Unión Europea
Os adjunto este link sobre las políticas de la unión europea en cultura digital. Analizaremos algunos puntos en clase, como ejemplo de lo que puede ser una política cultural en la era digital.
viernes, enero 27, 2006
Internet, política cultural e infraestructuras
Os paso el link a un interesante artículo acerca de los problemas que puede presentar internet, a nivel de infraestructura, a la hora de promover una política cultural democrática e igualitaria: (cortito, sólo 5 páginas :) )
The structural problems of the internet for cultural policy
Es un buen ejemplo de cómo la tecnología puede esconder decisiones sociales en su diseño. Se trata por lo tanto de un artículo que sigue el marco teórico del constructivismo social, y es un ejemplo de lo que podría ser un buen trabajo para entregar a final de curso.
The structural problems of the internet for cultural policy
Es un buen ejemplo de cómo la tecnología puede esconder decisiones sociales en su diseño. Se trata por lo tanto de un artículo que sigue el marco teórico del constructivismo social, y es un ejemplo de lo que podría ser un buen trabajo para entregar a final de curso.
martes, enero 24, 2006
Projecte Padicat
Vilaweb, DILLUNS, 23/01/2006 - 09:11h
La Biblioteca de Catalunya engega el projecte Padicat per preservar el patrimoni digital del Principat
Amb la voluntat de preservar el patrimoni digital, la Biblioteca Nacional de Catalunya ha engegat el projecte Padicat (Patrimoni Digital de Catalunya), que té com a objectiu dissenyar i produir un sistema que permeti compilar, processar i donar accés permanent a la producció digital catalana. El projecte, coordinat per l’especialista en documentació digital i professor associat del departament de biblioteconomia i documentació de la Universitat de Barcelona, Ciro Llueca, és pioner i de referència a escala europea.
El Padicat, que compta amb la col·laboració del Centre de Supercomputació de Catalunya (Cesca) i el Departament d’Universitats, Recerca i Societat de la Informació, ajudarà la Biblioteca Nacional a ampliar la seva col·lecció actual, de més de tres milions de documents de tot tipus amb totes les pàgines webs creades al Principat o sobre el Principat.
La Biblioteca de Catalunya engega el projecte Padicat per preservar el patrimoni digital del Principat
Amb la voluntat de preservar el patrimoni digital, la Biblioteca Nacional de Catalunya ha engegat el projecte Padicat (Patrimoni Digital de Catalunya), que té com a objectiu dissenyar i produir un sistema que permeti compilar, processar i donar accés permanent a la producció digital catalana. El projecte, coordinat per l’especialista en documentació digital i professor associat del departament de biblioteconomia i documentació de la Universitat de Barcelona, Ciro Llueca, és pioner i de referència a escala europea.
El Padicat, que compta amb la col·laboració del Centre de Supercomputació de Catalunya (Cesca) i el Departament d’Universitats, Recerca i Societat de la Informació, ajudarà la Biblioteca Nacional a ampliar la seva col·lecció actual, de més de tres milions de documents de tot tipus amb totes les pàgines webs creades al Principat o sobre el Principat.
lunes, enero 23, 2006
El mundo hacker
Neal Stephenson, En el principio...fue la línea de comandos. Madrid. Traficantes de sueños 20003
http://www.sindominio.net/biblioweb/telematica/command_es/
Pekka Himanen, La ética del hacker y el espíritu de la era de la información. Barcelona. Destino, 2003.
http://www.geocities.com/pekkahacker/
El libro de Stephenson es un ensayo sobre la evolución de la "cultura informática" desde el mundo alternativo a la cultura de masas. Stephenson plantea que en este recorrido, el conocimiento necesario para aceder al mundo informático se ha reducido ampliando el público destinatario pero a su vez se ha reducido exponencialmente la capacidad creativa y libertaria que la informática ofrece.
Pekka Himanen intenta analizar la ética hacker siguiendo los pasos del clásico de la sociologia "La ética protestante y el espíritu del capitalismo" de Max Weber. La creatividad, la cooperación y el amor al trabajo son los principios del mundo hacker que chocan con la mercantilización de la informática.
http://www.sindominio.net/biblioweb/telematica/command_es/
Pekka Himanen, La ética del hacker y el espíritu de la era de la información. Barcelona. Destino, 2003.
http://www.geocities.com/pekkahacker/
El libro de Stephenson es un ensayo sobre la evolución de la "cultura informática" desde el mundo alternativo a la cultura de masas. Stephenson plantea que en este recorrido, el conocimiento necesario para aceder al mundo informático se ha reducido ampliando el público destinatario pero a su vez se ha reducido exponencialmente la capacidad creativa y libertaria que la informática ofrece.
Pekka Himanen intenta analizar la ética hacker siguiendo los pasos del clásico de la sociologia "La ética protestante y el espíritu del capitalismo" de Max Weber. La creatividad, la cooperación y el amor al trabajo son los principios del mundo hacker que chocan con la mercantilización de la informática.
domingo, enero 22, 2006
Industrias y políticas culturales
En la tercera clase, hablaremos de políticas y empresas culturales. Os recomiendo un par de artículos como lecturas de la semana.
Se trata de dos artículos bastante extensos, pero no es necesario que leáis los dos artículos exhaustivamente. Escoged el que más os atraiga según vuestros intereses personales, y lo leéis a fondo; y el otro lo leéis más por encima :)
Como reflexión para la semana, escribid en el blog, brevemente, cómo cambian (o no) las nuevas tecnologías digitales lo que habéis leído en los artículos. Es decir,
Recordad así mismo que "el libro de la asignatura" es Free Culture, de Lawrence Lessig. Es conveniente irlo leyendo a lo largo del curso, pues ofrece información muy útil para realizar vuestros trabajos personales.
- On cultural markets, de Donald Sassoon, analiza la historia de los mercados y las políticas culturales, e intenta explicar la hegemonía cultural de países como los Estados Unidos. Nos será útil para ver si las nuevas tecnologías digitales cambian algunas de las cosas que afirma Sassoon.
- Defining creative industries, de Terry Flew, es un intento de definir qué entendemos por industrias creativas. Nos será útil para acotar un poco el terreno de lo que entendemos por industria creativa o cultural, y para analizar el efecto de las tecnologías digitales en cada una de las industrias culturales.
Se trata de dos artículos bastante extensos, pero no es necesario que leáis los dos artículos exhaustivamente. Escoged el que más os atraiga según vuestros intereses personales, y lo leéis a fondo; y el otro lo leéis más por encima :)
Como reflexión para la semana, escribid en el blog, brevemente, cómo cambian (o no) las nuevas tecnologías digitales lo que habéis leído en los artículos. Es decir,
- ¿Cuál es el efecto de las nuevas tecnologías digitales en los mercados culturales y la hegemonía cultural?
- ¿Qué aspectos de las industrias creativas se ven modificados (o potenciados) por las nuevas tecnologías digitales?
Recordad así mismo que "el libro de la asignatura" es Free Culture, de Lawrence Lessig. Es conveniente irlo leyendo a lo largo del curso, pues ofrece información muy útil para realizar vuestros trabajos personales.
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